Pizza y productividad: un tándem perfecto

Según un estudio del psicólogo estadounidense Dan Ariely, comer pizza en el trabajo podría incidir en la productividad de una manera positiva.

Ariely observó el comportamiento de una serie de empleados de una compañía israelí dedicada a los chips informáticos. Los hallazgos que encontró los plasmó en su libro “The Hidden Logic That Shapes Our Motivations”.

En su estudio, el psicólogo examinó el comportamiento de los trabajadores de la empresa tecnológica, que fueron organizados en cuatro grupos en los que se les ofrecía diferentes recompensas.
Al primer grupo se le prometía dinero, al segundo elogios por parte de su superior, al tercero, pizza. El cuarto grupo era “de control” y no recibió propuesta de retribución alguna.

Tras la contemplación de la primera jornada de estos empleados, se concluyó que el dinero no era una motivación potente para ellos (aumentando la productividad en tan solo un 4,9%). El incentivo de la felicitación por parte de su jefe sí resultó positiva, registrando un aumento de la eficiencia de un 6,6%.
No obstante, la pizza fue la motivación vencedora, ya que el grupo al que se le ofreció este alimento resultó un 6,7% más productivo, respecto a periodos anteriores.

En los siguientes días de investigación, la recompensa económica siguió sin resultar de gran motivación para los trabajadores.
Al finalizar el estudio, se concluyó que la recepción de elogios por parte de un superior era la principal motivación para los empleados, seguida, muy de cerca, de la de conseguir pizza.

Finalmente, Ariely indicó que si la promesa de recibir pizza hubiera sido en el domicilio de los empleados y no en su lugar de trabajo, los resultados se hubieran decantado todavía más hacia la pizza.